viernes, 11 de noviembre de 2022

OSCAR MEDINA: SI TIENES FE

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LA VOLUNTAD DE DIOS CAPITULO treinta y dos

 



MANANTIALES DE VIDA

LA VOLUNTAD DE DIOS CAPITULO treinta y dos

"Por eso dije: «Aquí me tienes como el libro dice de mi. Me agrada, Dios mío, hacer tu voluntad; tu ley la llevo dentro de mí." (Salmos 40: 7-8)

Si hay algo difícil de hacer para el ser humano es hacer "la voluntad de Dios", se requiere de un milagro, se requiere que Dios intervenga en nuestras vidas. En el Salmo 40 encontramos unos pasajes proféticos que nos hablan de la venida del Mesías prometido a esta tierra, precisamente a eso, a hacer la voluntad del Padre celestial, el verso 8 nos da una clave esencial para que entendamos como el hombre puede alcanzar esa proeza de agradar a Dios: "Tu ley la llevo dentro de mí". En el libro del Exodo encontramos que Dios le entrega la ley a Moisés escrita en dos tablas de piedra para que se las diera al pueblo de Israel. los cuales no la obedecieron y por eso todos perecieron en el desierto, entrando solamente los nacidos en el desierto, aparte de Josué y Caleb que si entraron también, luego encontramos el libro de Deuteronomio que es conocido como la segunda ley, la que es escrita en el corazón; Cristo vino precisamente a cumplir la ley, pues esa es la voluntad de Dios; Jesús es el único que la ha cumplido, El es la palabra que se hizo carne "En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios". (Juan 1: 1 ) ¿Cómo podemos nosotros hacer la voluntad de Dios?

"Esta es la obra de Dios: que crean en aquel a quien él envió, les respondió Jesús" (Juan 6: 29) Al creer en Jesús, sucede el milagro que mencionamos al principio, Ocurre que Jesucristo nace en nuestros corazones para hacer su voluntad, así que, cuando hacemos lo que agrada a Dios, en realidad, no lo hacemos nosotros, Lo hace Jesús en nosotros, "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia que él me concedió no fue infructuosa. Al contrario, he trabajado con más tesón que todos ellos, aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo" (1 corintios 15: 10)

Es imposible para el ser humano por naturaleza hacer la voluntad de Dios, solo la podemos hacer si está en nosotros la naturaleza divina, la del Señor Jesucristo en nosotros. "Éste es el pacto que después de aquel tiempo haré con la casa de Israel, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrá nadie que enseñar a su prójimo, ni dirá nadie a su hermano: “¡Conoce al Señor!”, porque todos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán. " (Hebreos 8: 10-11) El nuevo pacto es el equivalente al libro de Deuteronomio, "La segunda ley", esa ley se está escribiendo precisamente en este tiempo en nuestros corazones, un día amaneceremos obedeciendo totalmente su palabra, no por obligación, sino por la nueva naturaleza que mora en nosotros por medio de Jesucristo. Entonces el milagro habrá sucedido en nosotros.

jueves, 10 de noviembre de 2022

REY DE REYES: ALZANDO MANOS EN EL SANTUARIO

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LA VIDA ETERNA Capítulo treinta y uno

 


MANANTIALES DE VIDA

LA VIDA ETERNA Capítulo treinta y  uno

"Así que no nos fijamos en lo visible  sino en lo invisible, ya que lo que se ve es pasajero, mientras que lo que no  se ve es eterno" (2 Cor. 4: 18)

Charles Spurgeon dijo en una ocasión:  "Si la salvación se pierde, entonces la  estamos  ganando,  y  si  la  estamos  ganando  no  somos  diferentes  a  las  otras religiones", pero la pregunta es,  ¿Qué es la vida eterna? El diccionario  Larousse dice que es "Sin principio ni  final";  el  diccionario  griego  la  describe como "Algo que no se puede  medir  por  el  tiempo",  si  nos  "ganamos" la vida eterna y después la  perdemos,  entonces  no  era  eterna.  Pero mejor veamos que nos dice la  escritura santa.  "El  que  cree  en  el  Hijo  tiene  vida  eterna; pero el que rechaza al Hijo no  sabrá  lo  que  es  esa  vida,  sino  que  permanecerá bajo el castigo de Dios"  (Juan  3:  36)  La  vida  eterna  la  recibimos  en  el  momento  que  creemos,  no  cuando  morimos  (tiene  vida  eterna),  en  cambio,  el  que  no  cree dice que permanecerá, se usa el  verbo  permanecer  en  futuro,  y  permanecer es también en el sentido  eterno. "Ciertamente les aseguro que  el que cree tiene vida eterna" (Juan 6:  47)

La vida eterna está en el Hijo de Dios,  tener    a    Jesucristo    en    nuestros  corazones es tener la vida eterna,  "Y  el testimonio es éste: que Dios nos ha  dado vida eterna, y esa vida está en su  Hijo.  El  que  tiene  al  Hijo,  tiene  la  vida; el que no tiene al Hijo de Dios,  no tiene la vida" (1 Juan 5: 11-12)  La   obra   de   la   salvación   es   de  Jesucristo, Él la comienza, y al final,  Él  la  terminará,  "Y  después de  que  ustedes  hayan  sufrido  un  poco  de  tiempo, Dios mismo, el Dios de toda  gracia que los llamó a su gloria eterna  en  Cristo,  los  restaurará  y  los  hará  fuertes, firmes y estables" (1 Pedro 5:  10) "Ciertamente les aseguro que el que  oye  mi  palabra  y  cree  al  que  me  envió,  tiene  vida  eterna  y  no  será  juzgado,  sino  que  ha  pasado  de  la  muerte a la vida" (Juan 5: 24) ¿Será  que  al  final  tendremos  la  vida  eterna?...¡NO!..  la  palabra  de  Dios  dice  que  ya  tenemos  vida  eterna,  porque  el  Hijo  de  Dios,  Jesucristo,  tiene  la  vida  eterna,  Él  es  la  vida  eterna,  y  lo  único  que  tuvimos  que  hacer para recibirla es oír su palabra y  creer en Él. Yo no he hecho ningún mérito para  ganarme la vida eterna, al contrario,  merecía la muerte, porque mis obras  eran malas, entonces, ¿Cómo se puede  ganar la vida eterna si mis obras son  malas? Es por eso que la vida eterna, la salvación, 

es un regalo INCONDICIONAL de Dios para este  mundo, los que creen la reciben, y son  perdonados  de  sus  pecados  (Obras  malas), los que no creen, recibirán el  castigo que si merecen por sus obras  que siguen siendo malas. "Mis  ovejas  oyen  mi  voz;  yo  las  conozco y ellas me siguen. Yo les doy  vida  eterna,  y  nunca  perecerán,  ni  nadie  podrá  arrebatármelas  de  la  mano. Mi Padre, que me las ha dado,  es  más  grande  que  todos; y  de  la  mano  del  Padre  nadie  las  puede  arrebatar" (Juan 10: 27-29) Si usted se  agarra  de  la  mano  de  Dios,  la  posibilidad de que se pierda es segura,  pero gracias a Dios que no es así, es el  Padre celestial quien le agarra, por eso  nadie puede arrebatarle de Él, si usted  se  perdiera  aun  así  (Que  no  es  posible)  ya  no sería su responsabilidad sino la de Él , pero  cuando   Él   agarra   a   alguien   es  imposible  que  se  pierda.  Si  alguien  siendo cristiano se pierde, es porque  en realidad nunca lo fue, Pablo invita  a Timoteo a hacer suya la vida eterna  "Pelea la buena batalla de la fe; haz  tuya  la  vida  eterna,  a  la  que  fuiste  llamado y por la cual hiciste aquella admirable declaración de fe delante de  muchos testigos" (1 Tim 6: 12)  Usted que lee esta reflexión, ¿Ya hizo  suya  la  vida  eterna?  Hágala  suya  haciendo la declaración de fe, crea en  el Señor Jesucristo y empiece a pelear  la buena batalla de la fe.