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viernes, 6 de junio de 2025
EXODO PARTE 102
ESTUDIOS SOBRE EL LIBRO DEL EXODO
Por C.H.M.
CAPITULO 12
¡Qué hermoso cuadro nos ofrece la congregación de Israel, protegida por la sangre, y comiendo en paz el cordero asado con pan sin levadura y hierbas amargas! Ningún temor de juicio; ningún temor de la ira de Jehová; ningún temor de la justa venganza, que como furiosa tormenta, barría, a media noche, todo el país de Egipto. En aquella misma hora, todo era paz profunda detrás de las puertas rociadas con sangre. Los Israelitas nada debían temer de fuera, y nada podía turbarles en el interior tampoco, a no ser la levadura, que habría quebrantado toda su paz y su gozo. ¡Qué ejemplo para la Iglesia! ¡Qué enseñanza para el cristiano! Que Dios nos ayude a comprender su profundo significado y a someternos a él con espíritu dócil y obediente.
Mas no es esto solamente lo que debemos aprender en la institución de la Pascua. Hemos considerado la posición de Israel, y la comida que nutría a Israel; ahora debemos considerar el vestido de Israel.
"Y así habéis de comerlo: ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová". (Vers. 11). Los Israelitas debían comer la Pascua como un pueblo que se halla presto a dejar tras sí el país de la muerte y de las tinieblas, de la ira y del juicio, para marchar adelante hacia el país de la promesa, hacia la herencia que les estaba destinada. La sangre que les había preservado de la destrucción de los primogénitos de Egipto, era también el fundamento de la redención de su esclavitud en Egipto; y ahora, sólo les restaba ponerse en marcha y caminar con Dios hacia la tierra que fluye leche y miel. Es cierto que no habían atravesado aun el mar Rojo; que tampoco habían andado aun el "camino de tres días"; sin embargo, en principio, eran ya un pueblo redimido, un pueblo separado, un pueblo que dependía de Dios; y era preciso que también sus vestidos estuviesen en armonía con su posición actual y su destino futuro. "Los lomos ceñidos" de Israel manifestaban una separación rigurosa y sostenida de todo aquello que le rodeaba, y mostraban que era un pueblo preparado para el servicio. Continuará...
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