domingo, 20 de abril de 2025

EXODO PARTE 55

ESTUDIOS SOBRE EL LIBRO DEL
Por C.H.M. CAPITULOS 5 y 6 Era un privilegio de Israel de permanecer para siempre bajo la salvaguardia de ese nombre significativo de Jehová, de ese nombre que nos manifiesta a Dios obrando por su propia gloria, y formando su pueblo oprimido para publicar por él esta gloria. (Comp. Is. 43:11, 12, 15, 21). "Por tanto dirás a los hijos de Israel: YO JEHOVA; y yo os sacaré de debajo de las cargas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo extendido, y con juicios grandes; y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios, que os saco de debajo de las cargas de Egipto; y os meteré en la tierra, por la cual alcé mi mano que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob; y yo os la daré por heredad. YO JEHOVA". (Vers. 6-8). Todo esto proclama la gracia más pura, la más gratuita, y la más rica. Jehová se presenta al corazón de los suyos como Aquel que obrará en ellos, por ellos, y con ellos, para manifestar su gloria. Por débiles y miserables que fuesen, El había descendido para hacer ver su gloria, y manifestar su gracia mostrando un ejemplo de su poder en la completa salvación de su pueblo. La gloria de Dios y la completa libertad de Israel, eran dos cosas inseparablemente unidas. Más tarde, todas estas cosas debían serles recordadas: "No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová, y os ha escogido; porque vosotros erais los más pocos de todos los pueblos; sino porque Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano fuerte, y os ha rescatado de casa de siervos, de la mano de Faraón, rey de Egipto". (Deut. 7:7-8). Nada hay más propio para establecer y afirmar al corazón temeroso y débil sobre un fundamento sólido, que la seguridad de saber que Dios se ha encargado de nosotros tal como somos, y conociendo perfectamente lo que somos; y que, además, nunca podrá descubrir en nosotros ningún nuevo defecto que pueda alterar el carácter o la medida de su amor para con nosotros. Como había amado a los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin". (Juan 13:1). Aquel que El ama, es amado por El con amor invariable; y esta verdad es motivo de gozo inexplicable. Dios sabía lo que nosotros éramos; conocía lo peor que había en nosotros, y a pesar de ello, quiso manifestarnos su amor en el don de su Hijo. Sabía lo que necesitábamos, y ha hecho abundante provisión para todas nuestras necesidades. Continuará...

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