miércoles, 2 de abril de 2025

EXODO PARTE 36

ESTUDIOS SOBRE EL LIBRO DEL
Por C.H.M. CAPITULO 4 "Y si aun no creyeren a estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las aguas del río, y derrámalas en tierra; y volverse han aquellas aguas que tomarás del río, se volverán en sangre en la tierra". (Vers. 9). Nosotros aprendemos aquí por una figura solemne y expresiva la consecuencia que trae aparejada consigo el rehusar someterse al testimonio divino. Esta señal no debía ser ejecutada sino en el caso de que fuesen rechazadas las dos precedentes, sirviendo en primer lugar como una señal para Israel, y luego, como una plaga para Egipto. (Comp. Exodo 7:17). Sin embargo, el corazón de Moisés no está aun satisfecho. "Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, señor! yo no soy hombre de palabras de ayer ni de anteayer, ni aun desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua". (Vers. 10). ¡Qué vergonzosa cobardía! Sólo la paciencia infinita de Jehová podía soportarla. ¿No es evidente que cuando Dios le dijo: "Yo seré contigo", daba a su siervo la garantía infalible de que nada le faltaría de cuanto le fuese necesario? Si tenía necesidad de una lengua elocuente, ¿no estaba "Yo soy con él? Elocuencia, sabiduría, poder, energía, ¿no estaba todo encerrado en ese tesoro inagotable? "Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿no soy yo Jehová? Ahora pues, ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar". (Vers. 11, 12). ¡Gracia perfecta e incomparable! ¡Gracia digna de Dios! No hay nadie que sea como Jehová nuestro Dios, cuya gracia paciente supera a todas nuestras dificultades, y es suficientemente abundante para todas nuestras necesidades y flaquezas. "Yo, Jehová", debería hacer cesar para siempre todos los razonamientos de nuestros corazones carnales. Mas esos razonamientos son difíciles de derribar, y se levantan de nuevo turbando nuestra paz, y deshonrando a ese Ser bendito que se presenta a nuestras almas en la plenitud de su gracia, a fin de que seamos henchidos de ella, según nuestras necesidades. Es bueno recordarnos que, cuando el Señor está con nosotros, nuestros desfallecimientos y enfermedades son la ocasión para que El despliegue su gracia que basta para todo, y para mostrarnos su paciencia perfecta. Si Moisés lo hubiese recordado, su falta de elocuencia no le habría turbado. El apóstol Pablo aprendió a decir: "De buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo. Por lo cual me gozo en las flaquezas, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias por Cristo; porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso." (2 Cor. 12:9-10). Continuará...

martes, 1 de abril de 2025

Ministerio cristiano evangélico: Manantial de Vida, Jeremías capítulo 6

Ministerio cristiano : Manantial de Vida, Audiolibro: La vida y los tiem...

EXODO PARTE 35

ESTUDIOS SOBRE EL LIBRO DEL
Por C.H.M. CAPITULO 4 Pero Moisés debía aprender una importante lección, lo mismo respecto a la vara, como a la mano que debía usarla durante cuarenta años. Moisés debía aprender; y el pueblo debía ser convencido. "Y El le dijo: Echala en tierra. Y él la echó en tierra y tornóse una culebra. Y Moisés huía de ella. Entonces dijo Jehová a Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él extendió su mano, y tomóla, y tornóse vara en su mano. Por eso creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob". (Vers. 3-5). La vara tornóse serpiente y ante ella, Moisés huía temeroso; mas según el mandato de Jehová, él la tomó por la cola, y tornóse vara en su mano. Nada más propio que esta figura para expresar la idea del poder de Satanás vuelto contra él mismo y de este mismo hecho tenemos numerosos ejemplos en los medios que Dios usa, y en la propia historia de Moisés. La serpiente está enteramente bajo la potencia de Cristo, y cuando habrá llegado al último límite de su insensata carrera, será precipitada en el lago de fuego para recoger, durante todos los siglos de la eternidad, los frutos de su obra. "La serpiente antigua", "el acusador" y "el adversario" será aterrado eternamente por la vara del Ungido de Dios. (Apoc. 12: 9-10) "Y díjole más Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su seno; y como la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa, (blanca) como la nieve. Y dijo: Vuelve a meter tu mano en tu seno: y él volvió a meter su mano en su seno; y volviéndola a sacar del seno, he aquí que se había vuelto como la otra carne". (Vers. 6, 7.) La mano cubierta de lepra y la purificación de esta lepra representan el efecto moral del pecado, y la manera como el pecado ha sido quitado por la obra perfecta de Cristo. Puesta en el seno, la mano limpia se torna leprosa; y la mano leprosa, puesta en el seno, se vuelve limpia. La lepra es el tipo bien conocido del pecado; y así como el pecado entró por el primer hombre, así también ha sido quitado por el segundo. "Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos". (1 Corintios 15:21). La caída vino por un hombre, y por un hombre la redención; por el hombre vino la ofensa, y por el hombre el perdón; por el hombre vino el pecado, y por el hombre la justicia; por el hombre, la muerte vino al mundo; por el hombre, la muerte fué abolida, y la vida, la justicia y la gloria fueron introducidas en la tierra. Así que, no solamente la misma serpiente será vencida y confundida, sino que toda huella de su obra odiosa y abominable será enteramente borrada y destruida por el sacrificio expiatorio de Aquél que "apareció" "para deshacer las obras del diablo". (1 Juan 3:8). Continuará...