lunes, 9 de enero de 2023

MANANTIALES DE VIDA 2, COMO ECHAR MANO DE LA PALABRA DE DIOS

CAPITULO 8 COMO ECHAR MANO DE LA PALABRA DE DIOS "Un ángel del Señor le dijo a Felipe: «Ponte en marcha hacia el sur, por el camino del desierto que baja de Jerusalén a Gaza.» Felipe emprendió el viaje, y resulta que se encontró con un etíope eunuco, alto funcionario encargado de todo el tesoro de la Candace, reina de los etíopes. Éste había ido a Jerusalén para adorar y, en el viaje de regreso a su país, iba sentado en su carro, leyendo el libro del profeta Isaías. El Espíritu le dijo a Felipe: «Acércate y júntate a ese carro.»Felipe se acercó de prisa al carro y, al oír que el hombre leía al profeta Isaías, le preguntó: —¿Acaso entiende usted lo que está leyendo? —¿Y cómo voy a entenderlo —contestó— si nadie me lo explica? Así que invitó a Felipe a subir y sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: «Como oveja, fue llevado al matadero; y como cordero que enmudece ante su trasquilador, ni siquiera abrió su boca. Lo humillaron y no le hicieron justicia. ¿Quién describirá su descendencia? Porque su vida fue arrancada de la tierra.» —Dígame usted, por favor, ¿de quién habla aquí el profeta, de sí mismo o de algún otro? —le preguntó el eunuco a Felipe. Entonces Felipe, comenzando con ese mismo pasaje de la Escritura, le anunció las buenas nuevas acerca de Jesús". (Hechos 8: 26-35) Hay formas de aprender, una de ellas es de la vida misma. Si seguimos un orden en el aprendizaje, el tal será óptimo y de eso se trata este capítulo, de que echemos mano de la Palabra de Dios de una forma efectiva. Uno de los propósitos de Dios es que le seamos testigos, por eso es importante el aprendizaje correcto. En primer lugar, tenemos que tener la capacidad de “OIR” la Palabra de Dios (El REMA de Dios). Es una bendición poder oír la Palabra de Dios, algo que solo se puede obtener Por la Palabra de Dios, “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. (Romanos 10. 17), La fe se recibe al oír, pero la habilidad de oír, se obtiene cuando oímos el “Rema” de Dios, que es la Palabra viva, no es la palabra escrita, sino, la que sale de la boca de Dios, esto puede ocurrir en medio de escuchar un mensaje o leer las escrituras, un versículo o porción de la biblia se vuelve viva para beneficio nuestro La fe es un don de Dios, igualmente lo es el oír. Hay que recordar que no es del que quiere o del que corre, sino de Dios, que tiene misericordia, y aquí está la clave para recibir fe y el poder oír, Es la MISERICORDIA. Tenemos que pedirle a Dios que tenga misericordia de nosotros y que nos permita oír su voz. ¿Qué aprendemos si podemos oír la Palabra de Dios? Aprendemos a temer a Dios. “…Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos” (Deuteronomio 4. 10) Temer a Dios comprende el respeto a Dios, a su soberanía y a su voluntad, es un temor reverente que nos lleva a obedecer su Palabra; a través de la gracia recibida podemos obedecer, ya que ella nos capacita para hacerlo, de hecho, el mismo Jesús se sometió completamente a la voluntad de su Padre celestial, “Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd”. (Mateo 17. 5-6) Ahora tenemos el privilegio de oír a Dios por medio del Señor Jesucristo, el único que, en forma de hombre, a logrado complacer a Dios en todo, ese es nuestro Salvador eterno. En segundo lugar, hay que "LEER" continuamente las escrituras, ésta que tenían los reyes y sacerdotes; Pedro nos dice que nosotros somos reyes y sacerdotes en la nueva vida que es en Cristo Jesús, (1 Pedro 2. 9, 10) y sin duda leeremos las escrituras con regularidad. Mientras más leemos, más oportunidad tendremos de ponerla en práctica, de esa manera, tendremos más recursos para echar mano de la Palabra de Dios cuando se requiera. "Después tomó el libro del pacto y lo leyó ante el pueblo, y ellos respondieron: —Haremos todo lo que el SEÑOR ha dicho, y le obedeceremos" (Hechos 24. 7) Guardar su Palabra significa obedecerla, ponerla en práctica no solo para beneficio propio sino también como un acto de adoración que busca agradarle a Él, Dios se agrada más con la obediencia de sus fieles que con sus sacrificios físicos. En tercer lugar, hay que "ESTUDIAR"(Escudriñar) su Palabra. El escudriñar su Palabra nos llevará a un conocimiento más profundo de Dios, y eso nos traerá más temor a nuestras vidas, mientras más conozcamos a Dios, más entenderemos la misericordia de Dios, de como Dios, siendo tan grande, se fue a fijar en seres tan pequeños como nosotros. Una forma de aprender es a través de hacer preguntas, de esa manera es que vamos ir creciendo en el conocimiento de Dios: si estudiamos la escrituras, difícilmente seremos engañados. En cuarto lugar, tenemos que “MEMORIZAR” la Palabra de Dios, no solo en nuestra mente, sino también en nuestro corazón, para que nuestra intención sea siempre el practicar su Palabra, para ponerla por obra, María, la madre de Jesús guardaba en su corazón todas estas cosas. "Así que Jesús bajó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Pero su madre conservaba todas estas cosas en el corazón" (Lucas 2: 51)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario